“FUERTE Y FRÁGIL”
NINA KUNAN
28 de abril – 13 de mayo
Nina Kunan presenta “Fuerte y Frágil”.

Si bien un título como Fuerte y frágil podría aludir a un rasgo de carácter de una Nina Kunan conviviendo con esa doble naturaleza, lo que importa en todo caso es que esa oscilación entre lo consistente y lo quebradizo, entre la firmeza y el temblor, entre la precisión y la volubilidad aparece, en esta serie de sus trabajos recientes, como una cualidad del lenguaje, e incluso como el esbozo de una estrategia. Una suerte de vaivén entre el trazo neto y vigoroso y la marca delicada, casi impalpable, extiende en el soporte un dinámico contrapunto de texturas, manchas y ritmos lineales, donde el paso del lápiz, la fibra o el pincel deja acentos y registros tan incisivos como etéreos. Lo que a veces parece hundido en el papel como una cicatriz, por momentos es apenas la huella residual de un transcurrir pasajero, como el efecto de un rastrillo de aire sobre un imaginario jardín de arena.

El gesto decidido de Kunan parece también enervado cuando se desplaza de un punto a otro en cada segmento de superficie, pero esa premura, ese aleteo acelerado se revela engañoso a poco de escudriñarlo con atención. En rigor, ella sabrá detenerse en el control de la mano allí donde deba ser prolija y reposada, para garantizar la limpidez en la definición y el equilibrio de la composición. A la vez, aún bajo el imperio de una lógica fragmentaria que predomina por sobre la tensión y la cohesión entre las partes, en todo impera una constante sensación de movimiento. Y allí donde el empleo de la aguada parece conducir a un orden más estable, desde el grosor y la modulación de la pincelada, el ojo del espectador queda atrapado en un efecto flipper, inducido a saltar de aquí para allá en los detalles constructivos de un tratamiento que se resiste al estatismo.

Si hiciera falta describir temáticamente lo que Kunan propone podría hablarse de paisajes, aunque aquí el paisaje es más un reflejo lejano, un amague, una levísima recurrencia a motivos y comportamientos orográficos, fluviales o arbóreos apenas insinuados, todavía más desmentida cuando la artista adopta el formato vertical, y ante la ostensible escasez de perspectivas netas. Como sea, se la advierte más concentrada en improvisar y en ensayar la mejor combinatoria posible de recursos y variaciones en el dibujo que en apegarse a una escena determinada. En ese sentido, la inclusión de los collages fotográficos ambientales en los ángulos de la sala es todo lo que Kunan va a conceder en cuanto a eventuales pistas sobre sus apegos referenciales, colocándose – y colocándonos – en un punto intermedio entre la solidez de la afirmación y el espectro de la duda, para que aquella ecuación de fortaleza y fragilidad siga sosteniéndose metafóricamente como el espíritu de toda la muestra.

Eduardo Stupía