“HACIA LA AUSENCIA”
7 de abril – 22 de abril

Haciéndose eco del ritmo caprichoso que marca la naturaleza, Agustín Sciannamea se encarna en ese pulso vital, que representa, con su trabajo mecánico, casi mántrico, casi tántrico, el devenir de la existencia del ser humano, que interviene en el acto ilusorio de detener, interrumpir o acelerar el tiempo.

Los materiales que constituyen los objetos sufren un deterioro o envejecimiento natural relacionado directamente con su naturaleza y la técnica utilizada para elaborarlos. Este proceso se puede ver afectado por la presencia de agentes externos que lo aceleran, alterando los materiales. La velocidad de este fenómeno será relativa según el punto de vista del participante como agente de acción, intermediario en este proceso o como simple observador.

El trabajo empírico, el campo de acción de Agustín Sciannamea es un laboratorio de reacciones, de pruebas, de vínculos, de preguntas y respuestas y de auto-reconocimiento como fluyente y transitorio, de la misma materia del tiempo en el que vive.  Dejar huella en su acción casi ritual, acelerar lo irreversible o la utopía de detener lo inevitable.  Una ejecución que se inicia como búsqueda y cuestionamiento, deviene en la experimentación y se ofrece como momento de reflexión y evidencia.

La naturaleza es la que le marca el tiempo al hombre, sin embargo, éste parece no entregarse a ese juego impuesto que nos dirige irremediablemente hacia la ausencia.

 

Debbie Reda

GRANADA Gallery

 

“El espejo de un momento”.

Disipa el día,
Muestra las imágenes desligadas de la apariencia,
Quita la posibilidad de distraerse,
Es duro como la piedra,
La piedra informe,
La piedra del movimiento y de la vista,
Y Tiene tal resplandor que todas las armaduras y todas las máscaras quedan falseadas.
Lo que la mano ha tomado ni siquiera se digna tomar la forma de la mano,
Lo que ha sido comprendido ya no existe,
El pájaro se ha confundido con el viento,
El cielo con su verdad,
El hombre con su realidad.

Paul Éluard